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LAS VALENTINAS

Desde el origen de las fiestas en honor de Lupercus, los jóvenes romanos de ambos sexos buscaban a sus parejas a mediados de febrero. Cuando estas fiestas paganas fueron prohibidas por la Iglesia católica, los jóvenes romanos tuvieron que renunciar a la lotería pero decidieron continuar con la tradición de enviar cartas de amor a las jóvenes que querían cortejar, cada 14 de febrero. Era típico firmar estos mensajes con el pseudónimo de San Valentín. La más antigua de las que se conserva fue enviada en el año 1415 por Carlos, duque de Orleáns, a su esposa mientras estaba preso en la Torre de Londres. Actualmente, se exhibe en el Museo Británico. 

En el siglo XVI, san Francisco de Sales, obispo de Ginebra, intentó acabar con esta costumbre para recuperar la lotería con nombres de santos. Sin embargo, lo único que consiguió fue que las tarjetas se hiciesen más famosas todavía y más decorativas. Cupido, el querubín desnudo armado con un montón de flechas empapadas en una poción amorosa, se convirtió en la popular imagen de estas tarjetas que todo el mundo conocía como "las valentinas". 

En el siglo XVII había grandes tarjetas dibujadas a mano y empezaban a venderse también en las tiendas, aunque eran más pequeñas y mucho más caras. Poco a poco, el proceso se fue mecanizando y pronto se imprimieron con versos y dibujos. Todo ello, unido a una estupenda rebaja de las tarifas postales, hizo que a partir de ese momento las valentinas viviesen su "Edad de Oro". Su uso se generalizó de tal forma que se permitió por primera vez enviar tarjetas anónimas. Protegidos por el anonimato, cada vez se enviaban versos más atrevidos. Hasta tal punto, que varios países las prohibieron. En Chicago, por ejemplo, a finales del siglo XIX la central de correos rechazó unas 25.000 tarjetas, alegando que no eran dignas de ser transmitidas por los servicios postales del país. 

Hoy en día, los americanos todavía intercambian más postales el día de San Valentín que en cualquier otro momento del año, con la excepción de la Navidad.